LAS CONSECUENCIAS DE LA VERDAD

AUTORES
Kevin Ramírez
Fernando Quinzaños
Miguel Donaire

3ºC

Con los ojos hinchados y el sol escondido, a las tres de la mañana voy a la cocina a tomarme una pastilla para poder dormir.
Su vecino escucha algo caer.
Me tomo una pastillas esperando que sea la correcta y vuelvo a mi habitación.
Escucho un ruido desde mi puerta, alcanzo a ver algo, desde la ventana puedo ver unos ojos que vigilan. El terror me abunda y mi cuerpo se mueve solo, con los ojos cerrados me aproximo a la salida y, saltando las escaleras de tres en tres, salgo a la oscura calle deshabitada.
Según testimonios de los vecinos, un loco en pijama acaba de pasar corriendo con los ojos cerrados espantando cosas imaginarias.
Siguiendo la pista de vecinos quejándose por el ruido, un coche de policía llega a un barrio en el que hay un hombre llamando a todas las puertas.
Con dificultad consigo encontrar la casa de mi novia, y ella, asustada por ver el terror en mis ojos, me abre la puerta rápidamente y me ofrece sentarme en su cocina, mientras me llena un vaso de agua y me somete a una infinidad de preguntas, y los nervios cada vez me agobian más, lo que me obliga a contar mi terrorífico secreto.
La policía escucha un grito agudo y rápidamente trata de localizar el lugar.
Tras varias horas de un intenso maratón, después de robar en una tintorería, me deshago de mi sucia ropa.
Pero ahora veo aún más cosas.
Llevo un rato huyendo de todo, no debería haber contado la verdad.
Mientras me hago preguntas llego a un lugar apartado. Es un muelle solitario, y me siento al borde de un saliente. Siento que alguien se acerca paulatinamente detrás de mí, un rostro conocido se sienta a mi lado. He tenido una charla con ella y la he vuelto a asustar, lo cual ha hecho que desaparezca en el cielo oscuro.
Ella me ha vuelto a dejar solo, solo con mis miedos y con una única pregunta.
¿Este fin realmente puede justificar los medios?





Secuelas de la verdad
Hace unos días llegué a Puerto Rico y, tras el difícil viaje controlando mi paranoia, he tenido que mendigar hasta que hoy una pareja de ancianos me ha recibido en su hogar.
He salido a explorar el pueblo y el bosque que hay cerca.
Los días pasan y mi paranoia me sigue carcomiendo por dentro.
Unos días después los ancianos salieron a la ciudad y siguiendo mi horario de siempre me tomo mis pastillas para el insomnio. Pero esta vez algo raro pasa al acostarme, es la primera vez que sufro parálisis de sueño, mi mente ha empezado a jugar conmigo haciéndome ver una sombra sentada enfrente de mí.
Después de dejarme solo en el muelle se atreve a volver a visitarme. Pero aún enfadado su suave voz me sigue tranquilizando, pero después de un susurro me vuelve a abandonar y las lágrimas comienzan a cubrir mi rostro.
Unas horas después mi cuerpo empieza a reaccionar, y arrastrando la tristeza salgo a caminar por el pueblo y distraído me pierdo en el oscuro bosque.
Con la oscuridad del bosque, mi mente enloquece y me muestra terroríficas pesadillas mientras busco el pueblo. Me persiguen y el terror me abunda todo el cuerpo. Mi mente se está derrumbando y corro, corro todo lo que puedo para huir de este oscuro pensamiento que llena mi mente y tratando de olvidar todo cierro los ojos y me siento solo, con mi paranoia acechándome terroríficamente.

La persecución
Después de perder la pista del asesino, unos agentes confirmaron que el sospechoso era reincidente y no era la primera vez que hacía algo parecido.
Tras registrar su apartamento hemos encontrado un billete de avión de ida hacia Puerto Rico e informamos a la policía de dicho sitio.
La policía de Puerto Rico ya se ha puesto en marcha en busca del criminal y después de conseguir información en el aeropuerto y los alrededores llegan a la casa de una pareja de ancianos.
Golpean la puerta y poco después los dueños de la casa vuelven caminando de la estación de autobús y algo preocupados por la salud de su acogido, preguntan a los agentes, los cuales sin ningún tipo de delicadeza les comentan que acogen a un asesino.



La simple verdad
Asustado por la oscuridad que me rodea, una sombra se me acerca y me susurra: “Libérame”.
La policía sigue el desastre que el sospechoso ha ido dejando por la casa, las calles del pueblo y el bosque.
Las palabras de la sombra me hacen gritar con fuerza la verdad que me ha atormentado desde el trauma de mis padres, aquel asesinato, y el de la persona que me amó y ayudó.
Aquel grito se escuchó en todo el bosque haciendo a las aves cercanas volar lo cual ayudó a los agentes de policía, que encontraron al sospechoso.
No tardo ni un instante en salir corriendo mientras las lágrimas vuelan y yo comienzo a aceptar que ya no tengo el control de mi mente.

El fin
He llegado a un acantilado y mirando a los policías que vienen detrás solo puedo pensar en una cosa… “Realmente quiero verla”.
Los agentes lo único que pueden hacer es tratar de convencerle de que pare.


Escrito por:


Kevin Ramírez. Escritor y aportador de ideas, sobre todo de los capítulos 3,4 y 5.
Fernando Quinzaños. Escritor y aportador de ideas, sobre todo de los dos primeros capítulos. Encargado de corregir errores gramaticales y de traspasar la novela a limpio.
Miguel Donaire. Lector y ayuda en algunos momentos en los que estamos atascados.

Diciembre 2020